viernes, 30 de octubre de 2009

Espacios Degradados



Recuperación de espacios degradados


En la naturaleza las cosas no son sólo la suma de los componentes. Por ejemplo, la degradación de la calidad de un río no es un problema de contaminación sino también de afecciones a la flora y fauna de las márgenes, de la actividad económica del entorno, del propio régimen hidrológico, del aprovechamiento turístico, del paisaje, etc. El concepto de espacio degradado responde a una situación que se considera indeseable, no satisfactoria, que exige precaución e incluso causa efectos regresivos, o sea que ha dejado de cumplir su función para la sociedad. Esta función puede ser ecológica, paisajística, científico-cultural, productiva, conservadora, etc. En definitiva, se consideran espacios degradados paradigmáticos los espacios agrícolas marginales abandonados, los deforestados y/o erosionados, las extracciones mineras, los vertederos colmatados, los espacios afectados por obras de grandes infraestructuras y los suelos contaminados o con vertidos intencionados. En menor medida, los espacios periurbanos, las riberas fluviales, eriales y cultivos abandonados son a menudo los que más se ofrecen a la vista de la ciudadanía común como algo que hay que recuperar, devolverle la funcionalidad socioecológica.Recuperación de espacios degradados, sin duda, es un libro para estudiosos, pero creemos que su valor traspasa el interés del experto. Cada vez son más las personas con sensibilidad positiva para con el paisaje que les rodea. Y no hay duda que los espacios degradados, lamentablemente son abundantes. Así mismo, la construcción de infraestructuras abre heridas sobre el territorio que incluso afectan a la sensibilidad de los menos concienciados. Desde un trazado viario hasta un parque eólico deben disponer de las preceptivas declaraciones de impacto ambiental. Estas exigen diferentes medidas de rehabilitación, revegetación, reforma, restitución, recuperación sensu lato, sustitución, etc. para retornar al estado original o funcional del espacio afectado. Por todo ello es evidente que hay que conocer técnicas y tratamientos para conseguir la restitución de lo que había antes de cualquier alteración humana, o bien reproducir las condiciones anteriores o, simplemente, propiciar una mejora paisajística y ambiental. Por ejemplo, un terraplén de una carretera, una rotonda pueden ser simples espacios denudados o bien una oportunidad para enbellecer nuestro entorno ya sea con elementos vegetales o intervenciones artísticas.Una de las tareas básicas para recuperar un espacio degradado es la implantación de una cubierta vegetal ya sea de tipo arbóreo o herbáceo. Las técnicas de preparación del terreno, de siembra, plantación y desarrollo de un plan de revegetación son objeto de un detallado análisis en esta obra, así como el tratamiento de su soporte físico, o sea, del suelo en el caso de que esté contaminado, salinizado, erosionado o alterado. En este caso la llamada bioremediación con plantaciones vegetales se consigue con microorganismos, inyección de aire forzado u otras técnicas descritas en la obra. La segunda parte del libro se concentra en analizar la recuperación concreta de diferentes tipologías de espacios degradados. Se abordan así desde los territorios deforestados hasta los terrenos afectados por actividades mineras. Sin embargo, el tema de los vertederos colmatados, las obras viarias (autopistas, ferrocarriles, obras hidráulicas, etc.), las vías en desuso (como pueden ser vías pecuarias o trazados ferroviarios abandonados) y los cursos fluviales desnaturalizados son entre los casos descritos lo que más cercanos son para el ciudadano común. Por todo ello los capítulos concretos revelan datos interesantes para tener información y opinión ante problemáticas sociales derivados de la degradación paisajística. La recuperación de taludes la destacamos como un apartado de gran interés por la profusa ilustración de las diferentes posibilidades para que estos recuperen la cubierta vegetal y se conviertan en espacios verdes.Se nos ocurre, por ejemplo, que frente a una ribera fluvial degradada es importante conocer que uno de los principios a valorar antes de emprender cualquier acción es que “el río dispone de energía propia para lograr su restauración y que nuestro esfuerzo debe centrarse en la eliminación de la causa de su degradación”. Es evidente, que recuperar un espacio no sólo exige tomar medidas concretas sino valorar la propia dinámica de los sistemas naturales sobre los que intervenimos. En este libro, se aportan de forma clara e ilustrada des de los conceptos y las metodologías hasta las técnicas de intervención. Los profesionales de las ciencias ambientales, la ingeniería e incluso el urbanismo van a encontrar en este libro una fuente importante de conocimientos. Sin embargo, debemos insistir en que también es un libro para incorporarse en bibliotecas de barrio pues los problemas relacionados con espacios degradados son cada vez más comunes y ubícuos. Tener una opinión sobre las posibilidades de rehabilitar nuestro patrimonio natural constituye un derecho al cual Recuperación de espacios degradados contribuye. La recuperación de cuatro espacios concretos afectados por degradaciones diferentes pone la guinda en una obra que nos permite poder apreciar que todo lo descrito no es pura teoría sino de una rabiosa práctica cuando nos proponemos este deber de reducir el impacto ambiental de nuestra actividad sobre los territorios que nos acogen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada